Obligados por la pandemia, muchos se han visto obligados a convertir sus casas en oficinas improvisadas, pero el teletrabajo también pasa factura. Las posturas inadecuadas y la falta de un mobiliario adecuado, sumados al estrés, han aumentado las lesiones y dolencias musculares. Lo notan profesionales como Carlos Pavón, quiromasajista que presta sus servicios a domicilio en la zona que abarca desde Marbella  a Gibraltar.

“Desde el confinamiento me estoy encontrando muchos problemas de lumbares, hombros cargados y  cervicales”, explica.

Los masajes promueven la recuperación de la buena circulación del cuerpo y ayudan a reducir puntos de estrés y tensión muscular. Precisamente por esto, ha crecido la demanda de este tipo de servicios, ya sean masajes deportivos o relajantes.  “En el caso de los relajantes, los demandan sobre todo mujeres que necesitan relajarse por toda la tensión acumulada del colegio, los niños, el trabajo”, cuenta Carlos Pavón.

Profesionales como él, que tienen un contacto piel con piel con el cliente, deben extremar las precauciones en estos tiempos. “Cuando voy a casa de un cliente lo primero que hago es limpiar la camilla con gel hidroalcohólico. Las toallas que vaya a utilizar se las pido al cliente por higiene. Durante el masaje siempre llevo puesta la mascarilla y al terminar vuelvo a limpiar la camilla con alcohol”. Siguiendo estas medidas es posible aliviar las dolencias provocadas por la mala postura y el estrés, sin riesgo de contagio.

“Es verdad que algunas personas mayores todavía tienen algo de miedo por el virus, pero la gente joven en cuanto ven que se toman las medidas de seguridad enseguida se relajan y se sienten seguras”, asegura Carlos Pavón.

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