Los principales síntomas del Covid-19 son fatiga, fiebre, tos, dolores musculares y de cabeza en ambos sexos y en todos los grupos de edad.

El Hospital Clínico San Carlos de Madrid ha desarrollado un estudio que demuestra los síntomas de coronavirus más comunes en pacientes leves. Entre los síntomas está la fatiga, fiebre, tos, dolores musculares y dolores de cabeza. Estos patrones son comunes tanto para hombres como para mujeres en todos los grupos de edad analizados en el estudio.

En el estudio han participado 1.177 pacientes con PCR positiva de coronavirus. Todos ellos eran profesionales del mundo de la sanidad que no han precisado de ingreso hospitalario en ningún centro médico a causa del virus.

Este estudio es el más amplio realizado hasta la fecha sobre pacientes con síntomas leves o moderados sin ingreso hospitalario. Ha sido publicado recientemente como carta al editor en la revista internacional ‘Journal of Infection‘. Se realizó una encuesta sobre manifestaciones clínicas y epidemiológicas presentadas por 1.177 profesionales de las ciencias de la salud con COVID-19 y síntomas leves o moderados, de los que el 62,2 por ciento son médicos, el 29 por ciento enfermeras y el resto profesionales de otras categorías, con una edad media de 41,7 años.

«El estudio revela que, en todos los grupos de edad y tanto en hombres como en mujeres, los cinco síntomas más comunes son la fatiga (74,6%), fiebre (71,5%), tos (70,3%), dolores musculares (69,8%) y dolor de cabeza (69,2%)», detalla el oftalmólogo del Hospital Clínico San Carlos y autor del estudio, Pedro Arriola Villalobos quien, además, añade «que se encontró una elevada incidencia de alteraciones en el olfato y gusto, que parecen ser predictores, según otros estudios publicados, de casos de coronavirus leves y de buena evolución».

Síntoma de coronavirus más común en mujeres y hombres

Cada paciente experimentó una media de entre siete y ocho síntomas. Los síntomas más frecuentes fueron similares a los descritos en pacientes hospitalizados, mientras que otros como dolores musculares, dolor de cabeza, congestión nasal, dolor de garganta, diarrea o mareos aparecieron con mayor frecuencia en los pacientes que no necesitaron ingreso hospitalario.

Estos síntomas más frecuentes variaban en función del sexo. Así, en las mujeres el síntoma mayoritario era la fatiga (76,4%) por encima del dolor de cabeza (72,5%) y de la fiebre (71,5%); mientras que entre los varones los síntomas más frecuentes fueron la fiebre (78,5%), los dolores musculares (71,9%), y la fatiga y la tos, ambos con un 69,7 por ciento.

Por otro lado, se encontró diferente incidencia de algunos síntomas en función del sexo. Algunos síntomas eran más frecuentes entre las mujeres como la congestión nasal (52,3% por 37,7% en los hombres), el dolor de garganta (50,3% por 37,1%); la diarrea (46,1% por 35,8%); la pérdida del gusto (37,8 por 25,2%) o las náuseas (24,7 por 9,4) y otros como dolor punzante en el pecho, dificultades en la respiración, dolor abdominal y mareos también son más frecuentes en las mujeres que en los hombres.

Rangos comunes en los mismos grupos de edad

En todos los grupos de edad predominan los mismos síntomas: fatiga, fiebre, tos, dolores musculares y dolor de cabeza; si bien en mayores de 60 años la fiebre destaca como el síntoma mayoritario ya que la refirieron el 82,9 por ciento de los pacientes, mientras que entre los menores de 30 años descendió al 62,9 por ciento. Por el contrario, el dolor de cabeza se manifiesta mayoritariamente entre pacientes por debajo de los 40 años (73,3%) frente a los mayores de 60 años (58,3%).

Algo parecido ocurre con otros síntomas como la pérdida de olfato, más frecuente entre pacientes jóvenes (62,8% menores de 40 años) que entre los mayores de 60 años: 41,7 por ciento; la congestión nasal: 56,8 por ciento entre pacientes jóvenes por 36,1 por ciento entre los mayores de 60 años; la pérdida del gusto, presente en el 43,5 por ciento de los pacientes menores de 30 y solo en el 23,6 por ciento de los mayores de 60; y los mareos, que se dio en el 33,5 por ciento de los jóvenes por el 47,2 por ciento de los mayores de 60 años.

Una prueba de sangre predice qué pacientes con coronavirus pueden morir

Los pacientes con coronavirus podrían conocer sus probabilidades de enfermar gravemente y morir según ha determinado una prueba. El análisis mide las células de la sangre y predice los pacientes que tienen un mayor riesgo de fallecer. Los resultados de esta investigación, originaria de investigadores del Hospital General de Massachusetts, se ha publicado en la revista ‘JAMA Network Open‘.

Los primeros informes de China indicaron que la respuesta inflamatoria del cuerpo fue extremadamente intensa en algunos pacientes y muy leve en otros.

Los pacientes que tenían valores de RDW por encima del rango normal cuando ingresaron en el hospital tenían un riesgo de muerte 2,7 veces mayor. Su tasa de mortalidad del 31 por ciento en comparación con el 11 por ciento en pacientes con valores normales de RDW.

Los investigadores actualmente están buscando descubrir los mecanismos que causan elevaciones de RDW en casos graves de coronavirus.

Los anticoagulantes mejoran un 50% la supervivencia

Los investigadores de Hospital Mount Sinai de Nueva York han comprobado que los anticoagulantes mejoran hasta un 50 por ciento la supervivencia de los pacientes con COVID-19 y reducen la mortalidad, según publican en el ‘Journal of the American College of Cardiology’. Estos científicos fueron de los primeros en demostrar que la terapia de anticoagulación se asocia con una mejor supervivencia entre los pacientes hospitalizados con COVID-19.

En este estudio observacional, los investigadores encontraron que todos los regímenes de anticoagulantes fueron muy superiores a la ausencia de anticoagulantes en pacientes con COVID-19.

Más específicamente, los pacientes que recibieron tanto una dosis «terapéutica» o completa, como los que recibieron una dosis «profiláctica» o más baja, mostraron alrededor de un 50 por ciento más de probabilidad de supervivencia. Y aproximadamente un 30 por ciento menos de posibilidades de intubación que los que no recibieron anticoagulantes.

Los investigadores analizaron seis regímenes anticoagulantes diferentes, que incluían dosis tanto por vía oral como intravenosa, dentro de los grupos terapéuticos y profilácticos.

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